Qué es el Bullying?

BULLYING

 

Llámese bullying, hostigamiento, matoneo o cualquier otro nombre según la región o país los efectos y consecuencias son las mismas. El bullying no tiene género, raza, idioma o estatus; siempre ha existido, sólo que a partir de la década del setenta del siglo pasado a consecuencias del suicidio de tres niños entre 10 y 13 años en Noruega, el gobierno prendió “las alarmas” y se comenzó a investigar científicamente. El primer investigador de esta situación fue el Noruego Dan Olweus, quien definió el bullying como: “La victimización o maltrato por abuso entre iguales es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provocan en las víctimas claramente negativos: descenso en su autoestima, estado de ansiedad e incluso cuadros depresivo, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes”

 

 

El bullying, hostigamiento o matoneo no se puede confundir con la violencia escolar, por eso las características esenciales del bullying, según el doctor Olweus, son:

 

•Se da entre pares (compañeros) por lo regular del mismo curso
•Ausencia de razones que justifiquen el ataque
•Intención del victimario de causar daño a la víctima
•Es una acción violenta y sistemática, es decir, repetitiva
•Se da durante un período determinado
•El victimario  y la víctima siempre son los mismos.
•Tiene tres protagonistas: la víctima, el victimario y los observadores

En el bullying hay una lucha desigual de poder entre el victimario y la víctima. La Víctima muchas veces es seleccionada por su físico: gordo, flaco, alto, bajito o por usar anteojos; por ser negro, blanco, tímido o muy callado. El rango de edad en que se da con mayor frecuencia está entre los 9 y 14 años, pero se dan casos desde el jardín de infantes, preescolar o la universidad. La mayoría de suicidios por acoso escolar o bullying se han ocurrido entre los 12 y 15 años.

El bullying puede ser tipificado de diferentes maneras, pero cualquiera que sea los efectos psicológicos son similares y los físicos pueden tener diferentes caracterizaciones. Entre las diferentes formas de bullying, tenemos: verbal, psicológica, física, moral, sexual, material, social y virtual, (ciberbullying) Es igualmente importante saber que hay sitios que el victimario prefiere como son las aulas sin vigilancia, los pasillos cuando están solos, los baños o el mismo patio de recreo burlando la vigilancia que se pueda estar haciendo. Otros espacios son extramuros, como pueden ser a la vuelta del colegio, camino a la casa o los parques vecinos a la institución educativa.

 

Nos podríamos preguntar si el bullying, hostigamiento o matoneo es propio del género masculino y valga la pena aclarar: las niñas suelen, por lo regular, atacar en grupo los niños lo hacer en forma individual y podemos agregar que es más frecuente entre hombres que entre mujeres.

 

¿Y por qué nos preocupa el bullying? Por varias razones, veamos:

•Siempre hemos considerado que la escuela es el lugar seguro para que nuestros hijos asuman el proceso de aprendizaje en forma sana, lúdica y espiritual; pero nunca la concebimos como espacio de violencia.

• Porque el bullying genera una serie de consecuencias que van desde el aislamiento, la pérdida de autoestima, la angustia, la soledad, la sensación de inseguridad y protección, secuelas psicológicas y sociales en la edad adulta hasta lo más grave e inconcebible como es el suicidio.
•Preocupa porque lleva al niño o niña a desistir de sus estudios, abandono de la institución escolar, fuga del hogar, aislamiento de sus compañeros y pone en riesgo su vida
•Y además, preocupa porque el bullying pueda dar orígenes a las pandillas juveniles y a la violencia entre adultos

 

Nos quedan muchas cosas por decir, en cuanto tengamos la oportunidad lo haremos con mucho cariño, pero estas ideas básicas nos pueden despertar el interés por aprender más sobre el tema para proteger a nuestros hijos e hijas, alumnos y alumnas; la responsabilidad es de madres, padres de familia, docentes y todo aquél que conciba la vida como un don de Dios y la salud y el bienestar como un derecho del ser humano.

 

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